Todo atleta llega a un punto de estancamiento. Una semana tu fuerza se dispara, y a la siguiente… nada. Las mesetas de entrenamiento son normales, pero también se pueden superar. Aquí te explicamos cómo romper el estancamiento y volver a progresar.
1. Cambia tu estímulo de entrenamiento
Tu cuerpo se adapta rápidamente. Si has estado haciendo los mismos ejercicios con los mismos rangos de repeticiones durante meses, es hora de cambiar las cosas.
Prueba:
- aumentando la intensidad
- ajustando el volumen
- añadiendo nuevos movimientos
- probando una división de entrenamiento diferente
Incluso los pequeños cambios pueden reactivar el progreso.
2. Mejorar la recuperación
Una meseta es a menudo tu cuerpo diciendo: “Necesito un descanso.”
Enfoque en:
- calidad del sueño
- hidratación
- días de descanso
- estiramientos y trabajo de movilidad
La recuperación no es opcional: es parte del plan de entrenamiento.
3. Alimenta tu cuerpo adecuadamente
Si no estás comiendo lo suficiente o te faltan nutrientes clave, tu rendimiento puede estancarse. Asegúrate de obtener suficiente proteína, carbohidratos y grasas saludables para apoyar tus objetivos.
4. Haz un seguimiento de tu progreso
A veces estás progresando sin darte cuenta. Haz un seguimiento de:
- repeticiones
- peso levantado
- ritmo
- tiempo de descanso
- niveles de energía
Las pequeñas mejoras se acumulan en grandes resultados.
Reflexiones finales
Las mesetas no son fracasos, son retroalimentación. Ajusta tu estrategia, mantente constante y sigue adelante. Los atletas rebeldes no se rinden; se adaptan.